
Qigong
esencia energía espíritu
El qigong (o chikung) es un método de sanación integral practicado en China durante milenios que combina posturas estáticas, movimientos, concentración mental y respiración con el objeto de trabajar la energía vital.
Su práctica regular activa la circulación energética a través del sistema de meridianos utilizados en acupuntura, tonifica los órganos internos, ejercita los huesos, las articulaciones y los músculos, promueve la relajación y el control del estrés, previene lesiones y expande la conciencia a todos los niveles, ayudando a desarrollar nuestra vitalidad y a renovarla para permitir que cada cual utilice el máximo de sus capacidades.
Es especialmente eficaz para el tratamiento de enfermedades crónicas, hipertensión y arteriosclerosis, alteraciones respiratorias y digestivas, estrés, neurastenia y trastornos sexuales y lo puede practicar cualquier persona, independientemente de su edad, fuerza o habilidad.
Las clases semanales están orientadas al cultivo de la salud siguiendo el ritmo de las estaciones. Cada época del año está relacionada con un órgano, un color, una emoción y un elemento, y el organismo se comporta de manera diferente según los cambios de la naturaleza.
En la primavera las semillas comienzan a germinar de las profundidades de la tierra y despierta el verdor floreciente de la naturaleza. La energía vital se expande y se exterioriza después de haberse almacenado durante el invierno. El elemento Madera comienza a desarrollar el potencial de los nuevos comienzos mediante el hígado, que activa la intención si somos capaces de percibir con claridad nuestro propósito.
Es el inicio del ciclo vital y el momento para limpiar el cuerpo y movilizar la energía, con especial atención a la depuración del hígado y la vesícula biliar, la desintoxicación de tendones y ligamentos y la mejora de la visión.
En verano la naturaleza está en la culminación de su desarrollo, en plena madurez. El elemento Fuego hace que la luz alcance su máximo apogeo. Nuestro cuerpo, rebosante de vitalidad, busca el sol para permitir que la energía interna pueda exteriorizarse en una expansión de alegría.
Es el momento de promover la libre circulación de sangre y energía, de cultivar la ecuanimidad y la serenidad, y de abrirnos a la lucidez, la intuición y la compasión, armonizando el corazón y despertando las virtudes del «Fuego Interno».
En el verano tardío el clima es templado y agradable, la naturaleza está completa y las cosechas abundan. Es la vuelta a la actividad y a los nuevos planes. Un período corto en el que el elemento Tierra predomina y en el que aparecen aspectos de todas las estaciones.
Es el momento de enraizarse, tonificar Bazo y Estómago, trabajar el Centro y hacer fluir la energía vital potenciando la nutrición, el discernimiento y la claridad mental para emprender nuevos retos.
En otoño la naturaleza inicia su recogimiento. Los días se hacen más cortos y la naturaleza se repliega para afrontar los rigores del futuro invierno. Por medio del pulmón, el elemento Metal impulsa un movimiento de descenso de la energía hacia la parte inferior del cuerpo y la refresca. El ambiente nostálgico de esta época hace que el humor se torne suavemente hacia la melancolía.
Es el momento de prestar especial atención a la respiración, para hacer circular una energía de calidad por el cuerpo y reforzar un sistema inmunitario que contrarreste el creciente frío seco, la tristeza y el desánimo con energía, coraje y optimismo.
En invierno la naturaleza se repliega hacia dentro y permanece en reposo. Su inicio es el momento en el que el frío y la oscuridad nos invitan a la reclusión, a mirar hacia dentro. El elemento Agua almacena la energía esencial en los riñones como la semilla que espera, en la cálida noche de la tierra, la germinación de una nueva primavera.
Es la época ideal para nutrir y almacenar la energía vital, prestando especial atención a la regeneración y revitalización de los riñones, las médulas y la estructura ósea y a las prácticas que cultivan el «Agua Interna».